Municipios
Violencia de género

Caleta Olivia: "Pablo Calicate me dejó sin trabajo por estar embarazada"

Pablo Calicate, secretario de Gobierno de la Municipalidad de Caleta Olivia.

Días atrás, una denuncia por violencia de género realizada contra el concejal Cristian Bazan, conmocionó a la ciudad de Caleta Olivia, por la gravedad de los hechos denunciados, incluso hasta es probable que en las próximas horas Bazan deje de ser edil.

La gran difusión de este hecho, las voces en contra de la violencia hacia la mujer, quizás terminaron de darle el impulso a vencer el miedo a Maite Curihuala, empleada municipal, la cual vivió y vive una situación de violencia de género, en este caso no física, sino laboral, psicológica, que son tan graves y forman parte de lo que se debe terminar y más aún existiendo abusos de poder.

A continuación transcribiremos el relato de Maite Curihuala, detallando lo que viene padeciendo desde el año 2018 por parte del actual secretario de Gobierno de la Municipalidad de Caleta Olivia Pablo Calicate.

"El dia 31 de enero  del 2018, el ex-concejal Pablo Danilo Calicate, se presentó en su despacho para comenzar la jornada laboral. El mismo dia me ofrece un puesto laboral mayor, que era el de secretaria Administrativa del Honorable Concejo Deliberante, le informo que rechazaba el mismo, ya que me encontraba cursando un embarazo avanzado.

Calicate me informa que lo había sorprendido la noticia, que había modificado su esquema, me reclama habérselo ocultado y me solicita que sigamos hablando del tema al día siguiente.

Cuando retomamos la charla, Calicate me informa que lo había pensado, que lo mejor sería que vuelva a mi antiguo sector en Defensa del Consumidor, y que confeccione mi carta de renuncia, o que me quede en mi casa y le dé un porcentaje de mi sueldo.

Yo le dije que estaba en perfecto estado para continuar con mi trabajo diario, que realizaría la renuncia solicitada en el mes de abril cuando salga de licencia por maternidad, a lo que Calicate, me contesta que necesitaba el cargo para su nueva secretaria, ya que gratis ella no iba a ir a aprender el trabajo.

Esta situación me produjo tanta amargura que le respondí que me estaba perjudicando por la gran diferencia de sueldo que existe entre el cargo político y mi módulo, pero finalicé con un 'está bien te dejo el cargo'. Finalicé mi jornada y me retiré a mi domicilio muy angustiada por el futuro incierto que me deparaba, como tambien por el destrato por parte de Calicate.

El déa 2 de febrero me llama, y decido no atenderlo, me envía un mensaje y me pide que vaya al despacho que había 'solucionado' mi situación (hasta el dia de la fecha no comprendo por qué mi situación de embarazo era un problema para él). Accedí a ir y me indica que había hablado con su esposa, y que ella le había indicado que un hijo no es el final de nada, en el mensaje me pide disculpas, acotando además 'si me queres un poquito salvame'.

Pensándolo en frio, creo que la esposa quien trabaja en la justicia de nuestra ciudad, le indicó que es inconstitucional echar a una persona o someterla a que renuncie por estar embarazada y que el reglamento interno del Honorable Concejo (donde establece que cada cargo puede prescindir de sus cargos políticos sin la necesidad de fundamentar el porqué), es insuficiente teniendo en cuenta el orden de las normas, y por ello fue que decidió volver a hablar conmigo, y 'devolverme el cargo político'.

'En un principio rechacé el cargo, ya que había hablado con el jefe de mi padre el doctor Nicolás Fernandez, para que me asesorara y luego con José Luis Lacrouts (secretario de Gobierno de la Municipalidad en ese momento), pero Calicate insistió diciéndome 'tené en cuenta que en ningún lugar vas a tener la libertad que tenes acá, a parte vas a deber dos favores, uno a Prades y otro a Tito (Nicolás Fernández), pensalo y después me contestas, un beso, un abrazo', finalizando Calicate el mensaje diciendo 'te debería haber mirado más', yo le respondo que nunca tuvo ninguna oportunidad, 'es un chiste' me dijo Calicate.

Analicé durante días la situación. Me sentía avergonzada, humillada, sometida. Me tenía bajo mucha presión la diferencia de sueldo y cómo esto me iba a afectar ya que mis gastos más significativos son la Universidad, mi auto y el alquiler de mi casa. No vi más solución que aceptar nuevamente trabajar con él, pero la vergüenza por todo lo que había pasado fue mayor, y terminé con contracciones prematuras. Como consecuencia por indicaciones médicas deje de ir a la oficina.

Esos días de ausencia pedí ayuda por todos lados hasta que el intendente me atendió y me dijo que no me preocupara, que él como mi patrón me iba a ayudar en lo que esté a su alcance.

El 4 de marzo luego de que escuchara una declaración pública de Calicate, que trató de misógino a otro, me indigné y le informé que nunca más iba a ser parte de su esquema político ya que me pareció una burla después de lo que el mismo me había hecho pasar. Nunca contestó el mensaje.

En la actualidad creo que Calicate se confió en el reglamento interno del H.C.D., donde se le da a los concejales la potestad de echar a cualquier persona de su cargo político sin informar la causa y que luego fue asesorado por su esposa la cual le indico que la ley madre establece que no se puede echar a una persona por estar embarazada. Lo cierto es que el nunca elevó una nota a Presidencia donde me desafectara del cargo, por lo cual solo tengo mis palabras, los testigos que me vieron bajo angustia por la situación que padecí.

Tomo esta determinación de formalizar la denuncia, bajo mucho dolor. Pues mientras la clase política, nos da sermones de decencia y honestidad su comportamiento personal dista mucho de lo que dicen, por ello creo que en cualquier ámbito despedir a una mujer por el hecho de estar embarazada es casi una actitud inhumana y luego su comentario machista 'debería haberte mirado más', sumado a que los favores a los que yo recurriría los tendría que pagar caros no solo es un gesto misógino sino desagradable.

Actualmente estoy bajo tratamiento psicológico, aun no pudiendo recomponer la angustia que generó el mal momento, pero entiendo que esta inconducta del ex concejal y actual secretario de Gobierno, que proclama verdades y justicia no es más que una fachada, pues se escuda detrás del mismo una verdadera mala persona.

No sé qué suerte correré esta denuncia pero no quiero guardar silencio, pues es lo peor que le puede pasar a una mujer frente a actitudes como estas que no solo no tienen explicación racional, pues yo jamas le di lugar a nada siempre fui como su lazarillo y cuando me embaracé pretendió no solo echarme sino ademas solicitarme parte del sueldo para pagar a una secretaria nueva que sin un hijo a cuesta le fuera más útil.

Actualmente, Calicate, designado como secretario de Gobierno en la nueva gestión, el hostigamiento se ha incrementado de una manera inaceptable.

Cuando el señor Márquez Víctor era titular de la oficina de Defensa del Consumidor, Calicate lo llamó a una reunión para imponerle las condiciones de su trabajo como 'juez' y también le informó que la 'primera cabeza en rodar' iba a ser la mía. Don Márquez no acepto, y procedió a renunciar al cargo.

Como consecuencia, al verme desprotegida, caí en una angustia que concluyó en depresión. Por indicaciones de mi psicóloga procedí a iniciar una boleta medica, lo que considere un castigo.

Designan a una nueva persona en el cargo, amiga de Calicate, la señora Norma Aybar en el mes de febrero 2020.

Ese mismo mes, me doy cuenta que en mi recibo de sueldo figuraba que me habían sacado el módulo que se me habia otorgado en la gestión anterior, módulo 7, correspondiente a mi labor como directora de Inspección de Defensa del Consumidor. En un principio fui la única de la oficina a quien le sacaron el beneficio.

En marzo procedo a presentarme con la nueva responsable de la oficina, la señora Aybar, quien arbitraria y despectivamente me informa que no soy parte del equipo, que no estoy en la nomina de personal de la oficina. Al ver la actitud tajante de ella, y entendiendo la relación que tiene con Calicate, procedo a retirarme del lugar con muchisima vergüenza.

En marzo, en el marco de COVID-19, me convoca la señora Sasso Tania a trabajar en el comité de emergencia de la municipalidad, para hacer el trabajo de control de precios máximos en nuestra ciudad. Luego de 2 semanas, me informan que debo dejar de realizar las inspecciones por pedido de Calicate.

El dia 30 de marzo se pudo escuchar a Calicate a los gritos en Intendencia refiriéndose a mi persona como 'esta hija de puta', 'esta mina'. Casualmente al otro día me informan de mi desafectación al trabajo que desempeñaba para el Comité de Emergencia, y curiosamente, mi compañera Julia Galleguillo fue convocada a una reunion encabezada por él, donde se les daba instrucciones del trabajo que realizarían.

Tener que soportar el ninguneo, la humillación, el hostigamiento, la violencia verbal y la exposición por parte de un individuo que constantemente busca perjudicarme y hablar falsamente de mi persona es algo que debe tener, después de años de inacción por mi parte, un punto final.

La violencia laboral, abuso de poder, de autoridad, acoso, también es violencia de género, veremos que actitud toman con este caso, que al igual que el del concejal Bazan merecen el máximo rigor de la ley, esperamos también en esta situación actúe la justicia de oficio, ¡basta de violentos y misóginos en la política y en la vida!"

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