Opinión
Carta abierta

Zannini no es el "compañero", es el verdugo de Scioli

Carlos Zannini, secretario de Legal y Técnica de la Presidencia. (Dibujo: NOVA)

Por Walter Cifuentes, excandidato a vicegobernador por Unión Para Vivir Mejor.

Todo pasa tan rápido y somos tan poco observadores, que no nos damos cuenta que el kirchnerismo repite sus métodos. No tengo dudas que la imposición de Carlos Zannini como compañero de fórmula a Daniel Scioli, tiene una segunda intención, y es controlarlo primero y destituirlo después; en el caso en que ganara. Ni descabellado ni una genialidad, es pura práctica kirchnerista.

En Santa Cruz, cuando se fueron los Kirchner, también dejaron como candidato al que más votos propios tenían. Sergio Edgardo Acevedo era ese hombre y efectivamente hizo la mejor elección de la historia de Santa Cruz, pero su verdugo estaba cerca; era su vice gobernador, el comerciante Carlos Sancho, -socio de la inmobiliaria que administra los bienes de los Kirchner-.

Sancho era un tipo de bajo perfil, al que le toco ser el verdugo o por lo menos estar ahí para cuando le cortaran la cabeza a Acevedo. Y así sucedió, cuando el 16 de marzo de 2006, luego de intensas presiones algunas conocidas mediáticamente y otras tantas que aún siguen en secreto, Sergio Acevedo renunció a su cargo de gobernador de Santa Cruz.

Su sucesor, fue su vice Carlos Sancho, a quien luego de poco más de un año y tras quedar demostrado que no tenía las más mínima condición para el liderazgo político y en plena crisis del kirchnerismo en tiempos de pelea con el campo, lo “mandan” a renunciar a la Gobernación, el 11 de mayo de 2007; unos meses antes de las elecciones de 2007.

Nuevamente, el kirchnerismo recurriendo a sus métodos, hace un “intríngulis chingulis” con el orden de sucesión, lo trae de nuevo a la Cámara a Daniel Peralta, provoca algunas renuncias y corrimientos necesarios para parecer legales, y lo coloca como gobernador de Santa Cruz por el corto tiempo que le quedaba al mandato de Sergio Acevedo.

Daniel Peralta era el único que podía enfrentar a Eduardo Costa en 2007 y ese era el objetivo de su designación anticipada en el cargo. Hasta esa fecha, la oposición no había sido nunca una amenaza para el territorio K; pero ese año tenían por delante una elección distinta y Daniel Peralta les servía.

Las complicaciones que tuvo el FPV en todo el territorio nacional, nacida de la pelea por la 125, hizo que nadie se ocupara de Daniel Peralta, por lo que éste –luego de ganar las elecciones- cumplió con su mandato sin los embates de sus controladores. El kirchnerismo atravesaba un difícil trance, que lo llevaría por primera vez en su historia, a perder contra la fórmula que yo integraba junto a Eduardo Costa, en el 2009.

Pero las cosas cambiaron para el 2011. Pese a que Daniel Peralta seguía siendo el único en condiciones de disputarle el posicionamiento creciente a Eduardo Costa, esta vez el FPV estaba buscando recuperar terreno tras la muerte de Néstor Kirchner, y sus métodos estaban intactos.

Daniel Peralta tenía que llegar, pero Fernando Cotillo vicegobernador y dos diputados de La Cámpora –Matías Bezi y Mauricio Gómez Bull- serían los verdugos rápidos y efectivos de Daniel Peralta.

Efectivamente el 29 de diciembre de 2011, a menos de 20 días de la asunción de Peralta como gobernador en su nuevo mandato y en plena época de paz cristiana, el kirchnerismo rompe formal e inexplicablemente relaciones con Daniel Peralta.

Aun con los brazos calientes por los abrazos que se habían dado en campaña, el kirchnerismo comanda varias acciones destituyentes contra Peralta. Provoca masivos reclamos sindicales por un Plan de Ajuste que ellos mismos construyeron, -caos en la Legislatura provincial que termina con la suspensión de la primera sesión formal anual en la que se debía tratar esa Ley de Emergencia redactada por Zannini que contemplaba un Plan de ajuste previsional-.

También la renuncia del secretario general de la Gobernación Francisco Anglesio, la del ministro de la Producción Jaime Álvarez y otros funcionarios de menor jerarquía hasta llegar al propio jefe de Policía comisario Jorge Hassan; a lo que se le sumo el alejamiento formal de ocho (8) diputados y el vicegobernador Fernando Cotillo, que eran en definitiva los sostenían la gobernabilidad de Santa Cruz.

Detrás de toda esta movida, estaba la Presidenta, Carlos Zannini y La Campora, representada por Máximo Kirchner que comandaba desde la oscuridad a Matías Bezi y a Mauricio Gomez Bull, y ese vacío de poder generado a Daniel Peralta, no les alcanzo para destituirlo, punto con el que no insistieron tras las peleas que ya se estaban generando en torno a la posibilidad de un nuevo llamado a elecciones con el que serían derrotados por Eduardo Costa, que recibiría el apoyo de una sociedad sorprendida por la infamia del poder K.

En definitiva, los únicos que pudieron gobernar en paz la provincia de Santa Cruz, fueron los Kirchner y esa es la sensación paralizante que quedo en una ciudadanía que aún medita un cambio de paradigma que ya no cierra.

Lo relatado son ensayos del plan que puede tener La Cámpora para con Daniel Scioli.

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