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La billetera prefiere el cerdo y el pollo

VIDEO | El consumo de carne vacuna: niveles históricamente bajos a pesar de una leve recuperación

La caída en el consumo de carne de vaca se debe al alto precio de los cortes y la elección de alternativas más económicas, como el pollo y el cerdo. (Dibujo: CHAT GPT - IA)

En línea con la tendencia nacional, el consumo de carne vacuna se mantiene en niveles históricamente bajos, aunque con una leve mejora en el primer semestre de 2025.

Según el productor y consultor ganadero Víctor Tonelli, el promedio de consumo per cápita en Argentina alcanzó los 49 kilos por habitante al año, un aumento respecto a los 44 kilos registrados en 2024, pero aún muy por debajo de los 82 kilos que se consumían hace seis décadas.

A pesar de la fuerte tradición ganadera, esta caída en el consumo de carne vacuna refleja cambios estructurales y económicos.

Según Tonelli, en diálogo con Radio Rivadavia AM 630, el desplazamiento de la carne vacuna en la dieta argentina no responde a modas pasajeras, como el veganismo, ni a rumores sobre carne extranjera, sino a factores como el alto precio de los cortes vacunos y un cambio cultural hacia alternativas más económicas, como el pollo y el cerdo.

En 2025, el consumo combinado de estas dos carnes alcanzó los 65 kilos por habitante al año, superando ampliamente a la carne vacuna. A nivel provincial, la ganadería sigue siendo un pilar económico, pero la menor demanda interna de carne vacuna impacta en el sector.

Datos de la Bolsa de Comercio de Rosario indican que, a pesar de la caída en el consumo, Argentina continúa siendo uno de los países con mayor ingesta de carne per cápita a nivel mundial, con un total de 115 kilos por habitante en 2024, incluyendo carne bovina, aviar y porcina.

Sin embargo, se observa una mayor exportación de carne para compensar la baja en el mercado interno, aunque las restricciones comerciales de años anteriores han limitado la recuperación del sector exportador.

Tonelli destacó que el aumento en el precio de la carne vacuna, que en 2024 subió un 71.9 por ciento frente a una inflación del 122.7 por ciento en el Gran Buenos Aires, ha llevado a los consumidores a optar por sustitutos más accesibles.

Esta dinámica se ve agravada por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, que afectan la capacidad de compra de los hogares. “No es una invasión de carne extranjera ni una moda; es una cuestión de precio y cambio cultural”, afirmó Tonelli, desmintiendo rumores sobre la venta de carne brasileña en carnicerías argentinas.

A pesar de la leve recuperación en el consumo durante 2025, con un incremento del 13.1 por ciento en el primer bimestre respecto al mismo período de 2024, los niveles siguen siendo los más bajos en décadas.

Los productores enfrentan el desafío de adaptarse a esta nueva realidad, mientras el sector busca recuperar mercados internacionales para sostener la actividad.

De todas maneras, la calidad de la carne argentina sigue siendo un activo reconocido a nivel global, y los esfuerzos por mejorar la trazabilidad y cumplir con exigencias sanitarias internacionales podrían abrir nuevas oportunidades para el sector en el futuro.

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