Economía y Empresas
Los detalles

Vidal brilla por su ausencia: la actividad económica en la provincia cayó 9,5 por ciento en agosto

Los números reflejan un deterioro constante en la dinámica comercial y de servicios. (Dibujo: NOVA)

El Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE), elaborado por la Federación Económica de Santa Cruz (FESC), volvió a mostrar la gravedad de la situación que atraviesa la provincia.

Lejos de consolidar un rumbo claro, los números reflejan un deterioro constante en la dinámica comercial y de servicios, que golpea con especial fuerza a las pequeñas y medianas empresas.

Según el relevamiento, en agosto la actividad económica de Santa Cruz se desplomó un 9,5 por ciento en la comparación interanual, mientras que la medición mensual desestacionalizada marcó un retroceso del 1,7 por ciento.

Este escenario corta de manera abrupta la tenue mejora que se había registrado en el primer semestre y expone la fragilidad de la economía provincial.

Los datos revelan una marcada inestabilidad: mientras algunos rubros lograron sostenerse, la mayoría enfrenta caídas significativas, vinculadas a la pérdida de poder adquisitivo de la población, el encarecimiento de los costos y la ausencia de políticas de respaldo por parte del Gobierno local.

El sector de Alimentos y Bebidas sufrió una baja del 13,8 por ciento, en sintonía con la retracción del consumo masivo. Farmacias y Perfumerías retrocedieron un 7,6 por ciento, golpeadas por el aumento de los costos operativos y la falta de cobertura en medicamentos.

Más alarmante aún resulta el desplome del 21,4 por ciento en los Servicios, donde actividades clave como hotelería, turismo y servicios profesionales quedaron debilitadas por la caída del ingreso disponible, los aumentos tarifarios y la reducción del flujo de visitantes.

En contraste, Ferreterías, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles fueron los únicos que mostraron un repunte interanual del 4,3 por ciento, con un acumulado de 9,6 por ciento en lo que va del año. Este crecimiento, sin embargo, responde más a esfuerzos individuales de los comercios que a un acompañamiento oficial.

La FESC advirtió que las expectativas de los empresarios siguen en un terreno de cautela: predomina la percepción de deterioro en ventas y rentabilidad, lo que desalienta nuevas inversiones.

El informe señala que la inestabilidad macroeconómica, los costos financieros elevados y la presión de los gastos corrientes crean un marco desfavorable que la gestión provincial no logra revertir.

El balance general describe una economía más débil que la del año pasado, con apenas algunos núcleos de resistencia sostenidos por la voluntad de los actores locales.

La caída interanual de agosto marca un retroceso severo que pone en evidencia la falta de respuestas estructurales del Gobierno provincial frente a una crisis que golpea de lleno al consumo, el empleo y la producción en Santa Cruz.

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