Santa Cruz vuelve a ser noticia por las razones equivocadas: aulas vacías, edificios escolares que parecen ruinas, salarios docentes hundidos bajo la línea de pobreza, y un gobernador que prefiere hacer campaña permanente antes que enfrentar la peor crisis educativa en años.
El sindicato ADOSAC no endureció su lucha por capricho; lo hizo porque la paciencia tiene un límite. Mientras el gobernador Claudio Vidal posa para las fotos, las escuelas se caen a pedazos y los maestros deben elegir entre pagar la calefacción o comer.
Santa Cruz. El gremio docente ADOSAC ratificó nuevos paros, contra la política educativa y salarial del gobierno provincial. pic.twitter.com/9dy6bD655V
— oscar muñoz (@munoznotired) August 9, 2025
No hablamos de reclamos aislados, sino de una provincia donde un salario digno se volvió una quimera y donde “igual tarea, igual remuneración” es apenas una consigna olvidada.
El gobernador, que en campaña prometió diálogo y soluciones, hoy encarna la receta perfecta para el desastre: paritaria congelada, obras escolares eternamente inconclusas y leyes que restringen derechos en lugar de garantizar educación.
La lista de deudas es interminable: jardines sin inaugurar, secundarios sin SUM, edificios históricos en ruinas, y un presupuesto educativo que jamás llega a donde debe.
Pero lo más grave no es la miseria material, sino la miseria política: un Estado provincial que prefiere responsabilizar a otros antes que asumir el fracaso de su gestión. En Santa Cruz, la educación no está en emergencia: está en terapia intensiva, y el gobernador parece haber perdido el número de teléfono del médico.
Vidal puede seguir negando, pero el reloj corre. Cada día sin respuesta es un día perdido para miles de chicos que ven cómo la escuela deja de ser una oportunidad y se convierte en un edificio frío y vacío.








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